Entre la Psicología,
el Derecho y la Mentira
Todos en algún momento de su
vida han dicho una mentira, sea de las llamadas “piadosas” o una más fuerte, el
caso es que ha ocurrido. Decir
una pequeña mentira podría aplacar los ánimos, pero encubrir un complot de
asesinato o retener información sobre terrorismo, todo siempre puede ser
posible. Pero… ¿qué tan hábil se es para mentir o para descubrir una mentira?
Detectar a las
personas sagaces puede resultar una tarea realmente compleja, por esto, es que
se han creado métodos como el detector de mentiras, pero a su vez se consideran
poco confiables, nunca se sabe que artimaña se manipuló. Las mentiras suelen ser muy comunes hoy en
día durante declaraciones, testimonios y diversas alternativas en procesos
judiciales, factor de suma delicadeza en cuanto a la decisión del Juez donde le
toca ejercer sus máximas de experiencia para la situación.
Por ese motivo, los
psicólogos han ido catalogando las pistas del engaño, como expresiones
faciales, lenguaje corporal y elección de palabras, para ayudar a detectar a
las personas deshonestas. A partir de esta investigación, los psicólogos desarrollan
nuevas herramientas de detección, tales como programas de computación para
analizar las expresiones faciales y el estilo de escritura, para así ayudar a
determinar el grado de veracidad de un hecho ocurrido.
A parte de esto, es
fundamental capacitar a personas como policías, funcionarios Judiciales de
cualquier nivel, expertos de los cuerpos encargados de imponer el cumplimiento
de la ley, desde guardias de seguridad en aeropuertos hasta agentes
antiterroristas, todos ameritan un adecuado conocimiento psicológico para
detectar cuales son las expresiones de un “mentiroso”
Sin embargo, saber
cuándo alguien está mintiendo no es una ciencia exacta. No obstante, algunos
psicólogos dicen que las personas que mienten tienen las pupilas ligeramente
dilatadas, un indicativo de tensión y concentración. Quienes hablan con
mentirosos, dicen que éstos parecen más nerviosos que los que dicen la verdad,
tal vez porque sus voces tienen un tono más alto.
También es más
probable que los mentirosos presionen sus labios si se les compara con quienes
dicen la verdad. Ahora bien, es resaltante manifestar que, a pesar de lo que
muchos creen, los mentirosos no son más inquietos, ni parpadean más, ni se ven
más tensos que aquellas personas que dicen la verdad. Sólo cuando tienen mucho
que perder, como su cónyuge, dinero o su reputación, parecen excepcionalmente
tranquilos y el contacto visual con quienes los escuchan es notablemente menor.
Esta es una extraña
forma de relacionar el Derecho con la Psicología, pero se da precisamente
gracias a la psicología jurídica, disciplina que sirve como puente y escala
entre los planteamientos y quehaceres de la Psicología y de las Ciencias
Jurídicas, ambas en apariencia, ciencias distantes y sin ningún elemento común,
en donde pareciera existir el abismo o la distancia que media entre el cielo y
la tierra.
La Psicología como
ciencia estudia al ser, las variables que determinan el comportamiento humano.
El Derecho, el conjunto de principios, preceptos y reglas a que están sometidas
las relaciones humanas, aunque usted no lo crea estas importantes ciencias
pueden saber cuando usted dice la verdad. Quizás a partir de ahora usted piense
dos veces antes de mentir., podría ser descubierto.
Deborath Vieira M.